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Agricultores guatemaltecos desafían la desnutrición con maíz nutritivo

David Choc en su hogar. (Caserío Invasa)

En Guatemala, cada agricultor cuenta una historia. Un país donde la tierra es fértil y la necesidad abundante, no cabe duda de que miles de ciudadanos dependen de sus tierras y sus cultivos para sobrevivir. En un territorio donde la dieta rural depende del maíz como algo indispensable en la mesa, ha sido complicado introducir más nutrientes en ella. Sin embargo, la dieta de miles ha cambiado a través del maíz nutritivo. 

Una de las familias impactadas es la de David Choc, agricultor ubicado en el Caserío Invasa en Alta Verapaz. Para él, la semilla nutritiva ha demostrado un mejor rendimiento que la criolla que ha sembrado por años. Le ha brindado más ingresos, ya que de 20 libras de semilla salieron 44 sacos de maíz, y en producción por manzana fueron alrededor de 60 quintales los que logró cosechar Choc. Aunque su siembra de maíz criollo camina bien, no dejará de sembrar el nutritivo a su lado en la próxima temporada. Este le rinde y produce más, lo cual le hace posible nutrir de mejor manera a 6 de sus 10 hijos que aún dependen de él, e incrementar la cantidad de maíz que puede vender. 

Víctor Pop en su parcela de Fortaleza F3.

Víctor Pop, pastor de la iglesia Nazareno del Caserío Invasa, cultiva maíz desde hace 12 años. La pastoría es el llamado de vida para Pop, pero en su caso, su pasión religiosa no satisface sus necesidades básicas. Es un agricultor que ha visto la diferencia entre el maíz nutritivo y el criollo a través de experiencias propias. Con 20 libras de semilla biofortificada logró juntar alrededor de 27 costales de cosecha, a diferencia de la cosecha del criollo que resultó produciendo la mitad de eso. Para Pop, el impacto de la semilla brindada por Semilla Nueva fue más que evidente, y con un brillo en sus ojos, invita a los demás agricultores e incluso a las personas de la ciudad capital a conocer sobre el impacto de la semilla nutritiva en las parcelas de maíz.

Los agricultores guatemaltecos que siembran maíz, como explica Pop, no generan ingresos significativos con sus cosechas. Lo normal es tener ingresos casi suficientes para alimentar a una familia numerosa y preparar para la próxima siembra de maíz. Sin embargo, quienes compraron y cosecharon la semilla biofortificada durante el invierno pasado tuvieron un incremento en ganancias de 68%. Y según las evaluaciones de Semilla Nueva, en sus programa de donación, hubo agricultores que incrementaron sus ganancias hasta en un 132%. Los datos demuestran que la cosecha del maíz nutritivo es prometedor para mejorar la economía de muchas familias.

Así como explican Choc y Pop, los beneficios de la semilla de maíz biofortificado se evidencian en cuanto se cosecha. Para la mayoría de los agricultores de esta semilla, la cosecha que producen la conservan para consumo propio, ya que conocen los beneficios nutritivos del maíz y les interesa que sus familias reciban los nutrientes. Con la posibilidad de también sembrar maíz criollo, logran conservar sus tradiciones y generar mayores ingresos con ambas cosechas. Al contar con estos maíces, los agricultores aprovechan lo mejor de dos mundos y por el contrario, impactan su producción de manera positiva.

Choc y Pop tienen varios hijos, y como padres de familia les interesa mucho que sus hijos asistan a la escuela para tener una educación formal. En un país donde millones de niños no logran asistir a una escuela, es alarmante considerar que gran razón detrás de este fenómeno es por la desnutrición que padecen. La desnutrición crónica genera brechas de aprendizaje debido a las limitaciones cognitivas por la falta de nutrientes. Solo 9 de cada 100 niños y niñas con desnutrición logran terminar sus estudios primarios (PMA, 2020). Los agricultores mencionados anteriormente agradecen la posibilidad de producir un mejor maíz que alimenta y nutre a sus hijos. 

Las soluciones para combatir la desnutrición crónica no deben basarse con solo maíz biofortificado. También deben existir esfuerzos por parte del sector público y privado para abordar este problema multidimensional. A nivel nacional, desde los distintos sectores de la sociedad, debe existir un empuje más riguroso para combatir de mejor manera la desnutrición. Personas como Víctor Pop y David Choc que están experimentando de primera mano los beneficios del maíz nutritivo, están muy satisfechos. Pueden ver con esperanza hacia el futuro, porque van a tener hijos sanos, y una comunidad que tiene posibilidades de salir adelante con fuerza y voluntad. Es para ellos, y miles de agricultores y comunidades más, que el maíz nutritivo se sigue estudiando y mejorando constantemente. Con el respaldo de los agricultores, el Estado y el pueblo en general, no hay límites para lograr una sociedad más sana.

Por:  Javier Ponce 

Foto: Santiago Billy

David Choc y uno de sus hijos frente la comida del día.

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